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Mal de muchos, consuelo de..

 

“….No por que suba el dólar, quiere decir que suba el precio de todo lo que las familias consumimos….” ¿Qué fue lo que llevó a Andrea Legarreta (nuestra versión nacional de Janet Yellen), a decir aquélla frase que se quedará grabada entre el colectivo nacional por los siglos de los siglos?

Probablemente tomó en cuenta la relación que existe entre el proceso económico provocado por el desequilibro existente entre la subida continua de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, así como la pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos –mejor conocido como inflación-, o simplemente (más fácil y sin tanto batallar diría yo), optó por leer el telepronter que tenía enfrente. La inflación para el periodo Enero-Diciembre del 2015 según INEGI y Banco de México fue de 2.3%, “UNA INFLACIÓN HISTÓRICA” según algunos diarios nacionales (yo escribo estas líneas en Sonora, donde se dan los hombres…)

El índice más utilizado para medir la inflación, es el Índice de Precios al Consumidor comúnmente conocido como IPC, el cual indica porcentualmente la variación entre el precio promedio de los bienes y servicios que adquiere un consumidor típico en dos periodos de tiempo, usando como referencia la canasta familiar. En esta canasta no aparecen bienes que tal vez muchos de los que me leen (si es que alguien lo hace) tengan en su canasta personal, por lo  que a diferencia de lo que la Ph. D de San Ángel afirma, sí se han visto afectados por el alza del dólar, tal es el caso de los bienes importados: programas de innovación tecnológica, programas de software, artículos de lujo, artículos deportivos, entre algunos otros, que a la hora de promediarse, no se refleja, porque no se toman en cuenta en la inflación promedio. Eso sería un ejemplo muy simple de por qué si sería legal (sé que recibiré abucheos) afirmar que la depreciación del peso frente al dólar no se ve reflejada directamente en los bolsillos de los mexicanos. Sin embargo, en cualquiera de todos los escenarios existentes,  la inflación -siendo una buena noticia-, no es un indicador que a todos deje contentos, ya que refleja una disfuncionalidad como instrumento de medición. Si bien es cierto que actualmente lo que le está pasando a México, con el tipo de cambio y el precio del barril de petróleo, le está pasando prácticamente a todos los países a excepción de Estados Unidos,  también lo que no es cierto es que “por que ocurra a todos, a nosotros nos duela menos”.

Andrea debió de haber mirado fijamente la cámara y explicarnos claramente que la situación actual entre el peso y el dólar obedece directamente al continuo fortalecimiento de este último, causado por el buen momento que está viviendo la economía del vecino país del norte, momento que llevó a la reserva federal a tomar la decisión de mover a la alza la tasa de interés. Esto, indirectamente también obedece al mal momento que están viviendo las economías emergentes, como es el caso de Brasil (no sólo andan mal en el fútbol) con la caída de los precios del barril de petróleo y  de algunos otros sucesos especulativos en el mercado de divisas.

Lo que se ve hoy en día, es un México que está relativamente mejor (que el resto de las economías emergentes), porque no tiene déficits importantes, no tiene un problema grave de inflación, cuenta con reservas internacionales y  ya no depende tanto de una materia prima, como sucedió en años anteriores cuando llegó a depender un 70% del precio del barril de petróleo. Sin embargo, vuelvo a lo mismo, el hecho de que estemos relativamente bien, no quiere decir que no nos duela.

¿Podríamos saber cuánto tiempo más tardaremos en ver como la depreciación del peso frente al dólar se reflejará en la inflación? Yo diría: “tanto como la economía empiece a recuperarse se empezará a notar”. Una de las razones por las que aún no se ve del todo reflejado, es porque muchos comerciantes no se atreven a subir los precios, simplemente porque si suben los precios no venderían; por lo que es más viable castigar su utilidad  y absorber una parte del costo.

Me retiro diciendo: “Tal vez la única tragedia de la que no es responsable el Gobierno Mexicano es de la depreciación del peso y de la baja de los costos del petróleo”…

Mtro. Adrian Enrique Milán Gerardo

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3 Comentarios en Mal de muchos, consuelo de..

  1. Cuidado con los acentos y puntuación.

    Le gusta a 1 persona

  2. Buen punto Maestro, lo mejor ya sabes.

    Me gusta

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